Cuando era pequeña, como a todos seguramente les paso, algún diario cayó en mis manos como regalo de cumpleaños, de aquellos que tenia un mini-candado y una mini-llave, que realmente eran de adorno, porque cualquiera de los dos podían ser abiertos o rotos si alguien hubiera tenido aquella intención; en fin a lo que iba era que siempre tuve diarios o pequeñas libretas donde iba apuntando mi día a día, como me sentía, mis sueños - futuros y también "noctámbulos"-, ideas, amores, de todo un poco. Años después fui encontrando, en una de mis innumerables "ordenadas de cuarto", alguno o varios de aquellos escritos y me parecía increíble las reflexiones o cuestionamientos que había tenido en aquel pasado y como me encontraba en aquel presente. Es algo que definitivamente recomiendo, como algo tan simple y sencillo como escribir nuestro día a día, puede ser tan revelador para nosotros mismos e incluso para otros.
De escribir en aquellos diarios, pasaron muchos años hasta que lo volví a hacer con regularidad, exactamente en el primer viaje que hice con mi compañera viajera, la Negra. Mochileando a
por Colombia es pasión, en una pequeña libreta verde, que cabía en mi canguro, fuimos recogiendo como una bitácora de viajes, todas las peripecias de nuestros caminos, informaciones útiles, mapas imaginarios y reales, recomendaciones, paradas obligatorias e informaciones de contacto de nuestros ángeles del camino*. Al regresar del espectacular viaje la pequeña libreta verde fue depositada en mi escritorio, en medio de mi desorganizado orden personal y fue olvidada por las obligaciones diarias por casi un año. Al volver a leerla, viajé... viajé de nuevo a cada rincón de Colombia por donde pasamos, viaje al pasado y viaje en el futuro, a lugares y momentos recordados y otros que se habían escondido en alguna pequeña aldea de mi memoria; reí, lloré, me emocione hasta la punta de mis dedos y sentí la arena de Playa Blanca ...
--- Recordando Colombia ---
Ahora vuelvo a escribir, lo sigo haciendo en mis pequeñas e infaltables libretas que me acompañaron en los diferentes viajes en los que me encomendé**, pero ahora también por este medio para compartir.
Lo hago y lo haré de la misma manera como siempre lo he hecho y de la misma manera como recuerdo las cosas, reviviendo y reescribiendo lo vivido, de a pocos, de a saltos o todo a la vez, como los últimos capítulos de "Conversión en la Catedral" MVL, porque la historia es, pero tambien se hace, Lección N°1 de Coquito.
Por todo lo anterior, esta es la entrada uno o Infinito.
* Angeles del Camino: Personas con las que uno se cruza en el camino y te apoyan con lo que pueden, con las que se genera una reciprocidad indirecta (lo mas probable es que nunca les puedas devolver lo que te dieron, pero lo haras con alguien que lo necesite en el momento adecuado).¨
** Digo encomendar, porque del viaje y los caminos uno decide muy poco.